Hipnosis 2022

Clinic — Fantasy Island

Por: Alejandro Ramírez

Domino Recording
2021

Una isla que urge visitar. 

“The Lamplighter” te da la cordial bienvenida a la isla de la fantasía, uno más de esos tantos resquicios que aprovechamos para ver la luz, para escapar de la realidad absurda, para transportarnos a un lugar mejor e ideal donde no tenemos que preocuparnos por el aumento de la renta, la falta de oportunidades o el panorama incierto. Sonidos de melódica y una psicotrópica pero cálida voz, y luego “Fine Dining” nos hace sentir como robots comandados por una tónica hipnótica de Kraftwerk, y de nuevo esos rumores a modo de ASMR para calmarnos, para que quien nos procura ante el desmayo intente hacernos reaccionar con palabras difusas que no son opacadas por una mascarilla quirúrgica.

Clinic vuelve a nuestras vidas cuando más los necesitábamos, cuando asemejarnos a ellos en apariencia es cosa de todos los días: llaves, teléfono, cartera y cubrebocas antes de salir a la calle, “Take a Chance”, ponte los audífonos mientras caminas por el parque más cercano, voltea a ambos lados antes de cruzar la calle, y que este ritmo te acompañe de vuelta con bien a casa. “Refractions (In the rain)”, como si Ladytron y New Order fueran nombres de gundams que en vez de pelear sacan a relucir sus mejores pasos de baile programados en sus computadoras centrales, y de nuevo esa voz, a lo “Monster mash”, que más que relatar algo, nos hace parte de una historia musicalizada por esos sintetizadores que se empolvaron en un estudio de grabación abandonado, y que en un día de suerte tiempo después puedes encontrar en un tianguis por 500 pesos. 

“Dreams Can Come True”, una suerte de vals para bailar a solas, un breve devaneo en la noche estrellada en medio de este territorio sonoro y ficticio que nos conforta, nos abarca y enriquece, “Miracles” y su tono tropical, como si Giorgio Moroder hubiese producido “Las Mil y una Noches” de Flans, vaya extraño vaporwave, hasta dónde nos lleva el inconsciente nostálgico musical. “On the Other Side” y un arpa difusa a modo de transición onírica para comenzar un viaje introspectivo donde al sensual sonido de un saxofón sideral aparece frente a nosotros nuestro ideal, nuestra alma magna, nuestro gran amor platónico idealizado para bailar con nosotros y luego desaparecer cual golpe de un gong. Despertamos solo para volver a soñar.

“Fantasy Island”, tema que da título al álbum, es Clinic a su máxima potencia y sin perder la esencia que los ha mantenido a flote por casi un cuarto de siglo, siempre experimentando con nuestros cuerpos inertes y haciéndolos levitar, siempre atentos al aumento de nuestra presión arterial, euforia en dosis controladas, suero y licor, la receta perfecta para la incertidumbre que también es efecto secundario de cualquier virus. “I Can’t Stand the Rain”, cajas de ritmos que emulan más que sonidos, producen emociones, nos transportan a la costa para vislumbrar el horizonte y sentir las gotas que caen en nuestros ojos para limpiar la conciencia. “Fellings” le sobran a este enorme soundtrack, tan orgánico, tal electrónico a la antigua, tan Casio antes que Logic Pro, más Roland que Garage Band, antes Moog que Pro-Tools

“Hocus Pocus”, derrepente todo se convierte en una sana convivencia con nuestros propios monstruos, el solitario Frankestein reconstruyéndose, el devastado Drácula temiendo a los rayos de sol, el hombre lobo que aúlla por las noches de luna llena buscando salvación, las brujas que murmuran y ríen a nuestras espaldas. 

Fantasy Island, como su nombre lo indica, es la tierra prometida para todos aquellos que buscan un respiro a lo programado y desean volver a lo orgánico, a las teclas correctamente acomodadas, a las perillas perfectamente manipuladas, al robótico y sideral sonido que nos remite a tiempos mejores, Juan García Esquivel brinda con nosotros a distancia, levanta su vaso con sombrillita y rinde honores igualmente a Clinic que toca en un escenario improvisado en la playa, las montañas a sus espaldas, collares de flores y cubrebocas, cofias de polipropileno y sombreros de palma, mai tais y antibióticos, Ultravox, Human League y Visage como inspiración, y la búsqueda de un lugar feliz como alta causa, una isla de encanto donde Clinic, en sus propias palabras: “idealiza la idea de mirar al futuro y las diferentes formas en que puede desarrollarse”, eso si, y en definitiva, con excelente música de fondo. 

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Conoce el festival que le rinde culto a la música, la psicodelia y los guitarrazos crudos en México: HIPNOSIS. Creado en 2017.

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